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Mujer e Inserción: En igualdad se avanza mejor

Por Cámara Aduanera Chile

Si bien es cierto que las mujeres han logrado importantes avances en la toma de cargos políticos y empresariales en todo el mundo, su representación en los parlamentos nacionales de 23,7% aún está lejos de la paridad. A partir de aquello más de 100 países han tomado medidas para hacer seguimiento de las asignaciones presupuestarias para la igualdad de género, que apuntan a sobreponerse en un entorno que hasta hace poco, era netamente masculino.

La igualdad de género no solo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Hasta hoy existen aún muchas dificultades en estas materias: las leyes y las normas sociales discriminatorias continúan siendo generalizadas, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas a todos los niveles de liderazgo y, para sumar aún más, el brote de coronavirus agrava las desigualdades existentes para las mujeres a nivel mundial, desde la salud, la economía, hasta la seguridad y la protección social.

Las mujeres desempeñan un papel desproporcionado en la respuesta al virus, incluso como trabajadoras sanitarias en primera línea y como cuidadoras en el hogar. El trabajo de cuidados no remunerado de las mujeres ha aumentado de manera significativa como consecuencia del cierre de las escuelas y el aumento de las necesidades de los ancianos. Las mujeres también se ven más afectadas por los efectos económicos de la COVID-19, ya que trabajan, de manera desproporcionada, en mercados laborales inseguros. Cerca del 60 % de las mujeres trabaja en la economía informal, lo que las expone aún más a caer en la pobreza.

Pero hoy la actividad comercial surge como posibilidad para generar importantes instancias de participación de la mujer en el desarrollo económico. Y aún cuando dichas oportunidades, en lo que respecta al mundo laboral, han aumentado sustancialmente en el comercio internacional, la necesidad de una mayor integración de la mujer en este esquema sigue siendo un gran desafío para los responsables de la formulación de políticas públicas, sobre todo considerando que al empoderar a las mujeres y cerrar la brecha de desigualdad, la tasa de pobreza disminuye y se estimula el desarrollo económico.

La experiencia ha demostrado que el comercio genera mejores puestos de trabajos para las mujeres desde que las empresas exportadoras han incrementado su participación en las mismas, con mejores remuneraciones y más beneficios sociales.

Pese a ello, y como bien se señala en el Global Gender Gap Report 2021, del Foro Económico Mundial, a medida que se sigue sintiendo el impacto de la pandemia de COVID-19, el cierre de la brecha de género mundial ha aumentado en una generación desde 99.5 años hasta 135,6 años. Por lo cual se propone una creciente cartera de iniciativas para reducir dicha brecha, a través de colaboraciones público-privadas, tanto en las economías más avanzadas como en las en desarrollo. Estas iniciativas deben contemplar un aumento significativo de la participación de las mujeres en la fuerza laboral, cerrando la brecha salarial de género y avanzando hacia roles de liderazgo, donde puedan desarrollar sus habilidades profesionales.

El mundo aduanero tampoco se exime de esta gran misión. Sin ir más lejos, en septiembre de este año se celebró el primer foro internacional sobre “Mujeres en aduanas  para reducir la brecha de género. La iniciativa de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) y la Comisión Europea apuntó a generar un entorno de desarrollo más inclusivo e igualitario en las administraciones, tal como lo señaló el  Secretario General de la OMA, Kunio Mikuriya: “Promover la diversidad y la inclusión en el lugar de trabajo fomenta la innovación y mejora el desempeño tanto individual como organizacional, ya que personas con diferentes antecedentes aportan diversas perspectivas e ideas”. Además, subrayó que “es una cuestión de derechos humanos, desarrollo sostenible y bienestar”.

En el encuentro se concluyó que la igualdad de género y la inclusión dependen en gran medida de la cultura organizacional, la cual se origina en el nivel superior de la organización y se filtra a todo el personal. El liderazgo empático basado en la gestión inclusiva de recursos humanos, la sensibilización, la promoción de las mejores prácticas y los programas de tutoría son ingredientes claves para crear lugares de trabajo más diversos e inclusivos.

La necesidad de generar políticas públicas que incentiven la especialización profesional de las mujeres y que los acuerdos comerciales incorporen cada vez más herramientas orientadas a acrecentar su participación en el comercio internacional, es hoy uno de los grandes desafíos que están sobre la mesa de las más relevantes temáticas a nivel país, y sin duda en el mundo laboral.

Fuentes: Cepal / Aduana News

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