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Paula Menares, agente de aduana: Vocación de toda la vida por el comercio exterior

Paula Menares tuvo claro desde niña que quería seguir los pasos de su papá, Carlos Menares, en el trabajo que hacía. Él estudió administración pública en la Universidad de Chile e hizo carrera en el Servicio de Aduanas, luego en agencias y posteriormente, desde el año 1994, como Agente de Aduana. “Me encantaban los papeles, los formularios, los libros”, recuerda.

Con eso en mente, Paula entró a estudiar ciencias políticas, pero se retiró al poco tiempo al darse cuenta que no era el enfoque que buscaba. Comenzó entonces a estudiar comercio exterior, asistiendo a clases en la mañana y yendo a la oficina de su papá en las tardes para aprender todo lo que podía.

Cuando Carlos llevaba un año como agente, un problema grave de salud lo obligó a dejar temporalmente el trabajo. “Tuve que hacerme cargo del negocio familiar, sin saber nada, con 19 años. Congelé mis estudios y los retomé un año más tarde, trabajando de día y estudiando en la noche. Era joven, tenía la fuerza y las ganas, y siempre me gustó el trabajo de la Agencia, para mí era todo nuevo y requirió un gran esfuerzo, pero realmente me fascinaba en términos profesionales”.

Paula se dedicó a aprender y llevar la parte comercial y financiera de la agencia, que en esa época contaba con alrededor de 10 colaboradores. Debió salir a dar confianza a los clientes para que continuaran con la agencia, dando garantías del apoyo operativo y técnico con el que contaba su oficina. “En ese momento lo que más necesitábamos era trabajo, y la mayoría de los clientes lo entendió así, nos apoyó y pudimos seguir adelante”.

Tras un tiempo significativo, su padre se reincorporó poco a poco al trabajo, compartiendo con Paula las responsabilidades de la agencia, pero ella liderando el día a día del negocio. “Trabajar desde tan joven, si bien significó un costo personal, se compensó con el gran desarrollo profesional que he logrado hasta hoy”, reflexiona.

Así, el año 2006, Paula se presentó a concurso para convertirse en agente de aduana, alcanzando el mejor puntaje nacional. “Fue increíble y un tremendo logro personal, profesional y familiar”.

Desde ese momento trabajaron con su papá con razones sociales distintas pero compartiendo estructura, iniciando una etapa de crecimiento de la agencia enfocándose en otorgar un sello diferenciador. “Desarrollamos tecnología propia, con sistemas de control y capacitación, que nos permitiera dar respuesta a nuestros clientes en un menor tiempo y minimizando los errores, siempre manteniendo la cercanía y el servicio personalizado”, explica.

Después de muchos trámites, padre e hija lograron asociarse el año 2016, dando origen a la Agencia de Aduanas Paula Menares y Cía. Ltda., con la cual permanecen clientes desde hace 10, 15 e incluso 20 años.

“Ha sido muy importante el compromiso de todos los colaboradores, y en especial de nuestros apoderados. La persona que actualmente es mi apoderado, está con nosotros desde el primer día  (26 años), y el apoderado de mi papá lleva más de 10 años con nosotros. Todos en conjunto, y también con el apoyo de mi marido que nos asesora (ingeniero comercial y  gran experiencia en comercio exterior) hemos desarrollado una serie de ideas enfocándonos en el futuro”, afirma.

A partir de octubre del año pasado y producto del impacto que tuvo el estallido social, la agencia replicó la estructura de Santiago en la oficina de Valparaíso, lo que le permitió afrontar también la pandemia con operación ininterrumpida, cuidando a sus colaboradores con teletrabajo, turnos y medidas sanitarias.

La agencia cuenta ahora con 40 colaboradores, distribuidos en la oficina matriz de Santiago y las sucursales de Valparaíso, San Antonio, Los Andes, Aeropuerto, Talcahuano y Antofagasta.

Sobre la actividad de la Cámara Aduanera, opina que “hoy es una asociación con la cual nos hemos sentido súper apoyados. El directorio actual está haciendo un trabajo importante en términos de mostrar y posicionar el gremio en la cadena logística, con los Servicios Públicos, en capacitar a los asociados con charlas que se están realizando periódicamente. Esto ha sido muy importante no solo para nosotros como agentes sino también para nuestro personal”.

Paula Menares está casada y tiene dos hijas de 14 y 11 años. A pesar de ser tan demandante este  trabajo en tiempo, siempre ha coordinado todo para estar presente con su familia.

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