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Mónica Fernández, gerente general de Agencia Pefer: “Las Agencias de Aduana tienen que desarrollarse como empresas de estrategia logística”

No fue fácil para Mónica Fernández tomarle el gusto a la actividad del comercio exterior. Formada como profesora de educación física, ejerció su profesión un par de años en Santiago y el año 1985 se casó y retornó a la Quinta Región, donde comenzó a ayudar en la Agencia de Aduana de su papá, Pedro Fernández Izquierdo, cuando él se enfermó.

Al año siguiente se sumó su hermana Carmen Gloria en la responsabilidad de sacar adelante la Agencia Pefer. En un principio, Mónica comenzó a ayudar a su padre revisando los despachos y poco a poco fue interiorizándose de todos los aspectos del negocio. Posteriormente estudió Comercio Exterior e hizo dos diplomados en la Universidad Adolfo Ibáñez, hasta que el año 2000 fue nombrada  Agente de Aduana, al igual que su hermana.

“Al principio no me gustó para nada, fue bien difícil, sobre todo porque yo tenía un estilo de vida muy distinto a algo formal. Me costó ganarme la confianza del personal que había en la agencia, que vieran que sabía y que no era la hijita de papá”, expresa.

Le tomó varios años vencer la resistencia que le provocaba la actividad, que califica como muy bonita y enriquecedora pero a la vez ingrata, donde “a menos que uno haga las cosas en forma sobresaliente, siempre recibes reclamos”.

Ya para cuando postuló como Agente de Aduana estaba convencida, y de eso han pasado 20 años en los que han hecho crecer la agencia junto a Carmen Gloria y se han consolidado en el rubro. “Me sigue gustando mucho la capacitación, ya sea para clientes o interna. Me encanta extrapolar la labor que nosotros realizamos, que el entorno tenga un aprendizaje, estar siempre estudiando los procesos y mejorándolos”, declara.

Sobre la pandemia tiene una particular y escéptica visión, y trata de transmitir tranquilidad a sus colaboradores, aunque siguiendo todas las recomendaciones sanitarias y con todo el personal dividido en 2 turnos que trabajan una semana en forma presencial y una semana desde la casa.

En ese sentido, dice, “tenemos un personal que es un 7, que siempre nos ha acompañado en todo; somos como una familia que está trabajando y entendimos desde el primer minuto que éramos esenciales y que las cosas se tenían que hacer, y hoy todos damos gracias que tenemos trabajo y salud”.

Hoy es gerente general de Agencia de Aduana Pefer y participa de la labor gremial en la Cámara Aduanera, cuya gestión la tiene muy satisfecha. “Siento que la cámara está mucho más cercana a los Agentes de Aduana y a las necesidades que se plantean para poder ir solucionando todas las brechas que tenemos, que son tremendas”, dice.

Sobre el rol y el futuro de su profesión, piensa que está en marcha una sinergia con las distintas entidades que va a favorecer el funcionamiento de los agentes de aduana, en el sentido de agilizar trámites y procesos y minimizar la gestión presencial que muchas veces no es realmente necesaria. “Por otro lado, siempre he dicho que las agencias de aduana no se tienen que quedar en el ministerio de fe, sino que tienen que desarrollarse como empresas de estrategia logística. Soy de la idea de independizar la labor efectiva del agente de aduana”, puntualiza.

  • En la fotografía, Mónica Ferández aparece a la derecha, junto a su hermana Carmen Gloria.

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