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Maersk y MSC optarían por reducir velocidad de sus buques para aminorar costos de bunkering

Esto les permitiría cumplir itinerarios más realistas y abastecerse de combustible en puntos más económicos

La navegación “slow steaming” o de velocidad reducida se convertirá en una característica más destacada en algunas rutas de las grandes navieras portacontenedores, ya que los líderes de la industria, Maersk y MSC, buscan reducir costos y mejorar la confiabilidad, confirmaron ambas compañías, señala un reporte de Platts.

“El costo del combustible y las ventajas de reducir las emisiones al aire relacionadas con el medio ambiente se encuentran entre los factores detrás de esto”, dijo una fuente de MSC.

“La iniciativa es impulsada por la necesidad de una mayor confiabilidad y puntualidad, desafíos que enfrenta toda la industria”, agregó la fuente.

Los costos del bunkering observados en junio son más altos que a principios de año y han aumentado fuertemente desde marzo.

La evaluación de costo promedio IFO 380 del S & P Global Platts para el norte de Asia al norte de Europa, que incluye los costos del combustible marino en Colombo, Gibraltar, Rotterdam y Singapur, mostró las siguientes cifras: enero US$394/MT; febrero 380,50/M; marzo 378/M; abril 399,50/MT; Mayo 442/MT; Junio (hasta el día 14) 450,5 MT

Al navegar más lentamente, los buques pueden cumplir de mejor forma horarios más realistas y evitar la congestión en los puertos cuando se detienen para abastecerse de combustible. “El horario a menudo se ve afectado por la congestión en el puerto y una vez que pierden la sincronización tienen que movilzar los buques mucho más rápido, usando más combustible para ponerse al día”, señaló la fuente a Platts.

De la misma manera se ha definido Maersk, que conforma la Alianza 2M con MSC.

“La confiabilidad para la industria y Maersk Line es menor de lo que quisiéramos que fuera, y hay muchas palancas que una naviera puede aprovechar para aumentar su puntualidad y la eficiencia”, indicó la compañía en un comunicado.

“Esto incluye la eliminación de recaladas, la reducción de velocidad y la adición de naves a un servicio. Constantemente buscamos formas de mejorar nuestra red, haciéndola más eficiente y orientada al cliente”, aseguró Maersk.

Al reducir la velocidad de navegación, los compradores de bunkering han dicho que pueden conseguir más frecuentemente que las naves arriben a posiciones de toma de combustible más baratas y estratégicas, en lugar de tener que detenerse a hacerlo en la ubicación más conveniente en términos de logística. Las tarifas de barcazas, los costos de las recaladas y los cargos portuarios pueden contribuir a los aumentos de precios y hacer que los armadores sean más selectivos en cuanto a la economía del abastecimiento de combustible.

¿Cómo se comportarán los armadores?

Es probable que quienes opten por no mejorar su flota o inviertan en tecnología de depuración adopten la slow steaming, han pronosticado actores de la industria. Esto sumara tiempo al acumplimiento de itinerarios y alterará la puntualidad de los plazos de entrega.

Sin embargo, los propietarios que hayan actualizado su flota para incorporar buques nuevos y más eficientes probablemente liderarán la competencia en términos de economía y ahorro de combustible.

Las asignaciones de volumen de carga están aumentando alrededor del 90% y sobre el 85% para algunos, para junio y julio, de acuerdo a las fuentes. Sin embargo, algunos navieras no han ocupado sus espacios para contenedores en la cantidad que esperaban, lo que los ha llevado ha reducir sus tarifas en la segunda mitad de junio. Las nuevas estructuras navieras como la Alianza 2M, están demostrando ser impredecibles en sus embarques de carga y algunas han retrasado sus zarpes y sus arribos a puerto.

Lo anterior está causando algunas dificultades para los expedidores y freight forwarders que buscan administrar la cadena de suministro en general.

Además, el aumento de la capacidad genera dificultades para que los buques logren su carga completa. Algunas navieras están introduciendo sus buques nuevos en sus rutas, lo que podría generar porcentajes de asignación de carga inferiores a los previstos.

La navegación lenta puede ayudar a reducir el impacto de este aumento de capacidad, así como a aliviar los problemas del puerto, pero podría frustrar aún más a los expedidores, al momento de agregar a las tarifas, los recargos de emergencia por el precio del combustoble que algunas navieras están implementando, aseguraron las fuentes citadas por Platts.

 

Fuente: Mundo Marítimo

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