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El lapidario informe científico sobre crisis climática y calentamiento global

El informe científico de Naciones Unidas sobre el cambio climático dado a conocer recientemente en agosto es alarmante respecto a que ya no hay lugares en el planeta sin afectar por este fenómeno desatado por el hombre. Por la contaminación con gases de efecto invernadero en la atmósfera, mares y continentes, se ha alcanzado un umbral respecto al cual no hay vuelta atrás, de acuerdo a los estudios elaborados y conocidos en el documento del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, IPCC.

Este indica que ya se alcanzó la mayor concentración de CO2 o dióxido de carbono, gas de efecto invernadero, que junto a otros como el metano y el óxido nitroso, retienen el calor solar que llega a la Tierra, elevando las temperaturas. El proceso de daño ambiental comenzó con el uso masivo de combustibles fósiles, se profundizó en el siglo anterior, y se aceleró aún más en las últimas décadas a niveles no reversibles. En el informe del IPCC participaron 234 especialistas de 66 países, y fue aprobado por 195  estados integrantes de la ONU. Puede considerarse el más acabado, transversal y completo estudio sobre el cambio climático en la Tierra hecho hasta ahora.

Sus proyecciones son sombrías y establecen que desde 2021 al año 2040 la temperatura de la Tierra aumentará desde los actuales 1,2 grados centígrados  que  ya  presenta  por  sobre  el  normal, hasta 1,5°C en 20 años más. Los científicos señalan que en los 50 años que pasaron entre 1970 y 2020, el planeta se calentó más rápido que en cualquier período de los últimos 2.000 años, es decir, desde la época de Cristo. En todo ese tiempo se acumularon efectos dañinos en los ecosistemas y las conclusiones establecen que el mejor escenario que puede esperarse no es revertir la situación actual, sino que si se hacen bien las cosas, la temperatura terrestre no suba más allá de 1,6°C en 2060.

Los efectos del calentamiento global dejaron de ser teóricos. No es un fenómeno que se pueda negar. La evidencia científica es absoluta y no hay forma de esquivar el problema. Chile será, en Sudamérica, uno de los países más afectados junto con Perú. El panorama es un aumento de las sequías, aridez y procesos  de desertificación,  incendios forestales y falta de agua en las zonas norte, centro y centro-sur. Para el extremo sur el calor producirá más lluvias e inundaciones. En la actualidad los habitantes de la zona central ya sienten desde el año 2010 la mega sequía, intensificada en el último quinquenio. Advierten que han cambiado por completo los patrones estacionales definidos como verano, otoño, invierno y primavera, pasando a veranos largos, muy secos y calurosos y, por contraparte, inviernos cortos, con escasas lluvias y más fríos, con pérdida acentuada de las estaciones intermedias.

La zona central, donde vive aproximadamente el 75% de la población chilena, unos 13 millones de habitantes, dejó de tener el clima mediterráneo que conocimos hasta inicios del siglo 21, para ir pasando con gran rapidez al de tipo estepario, con escasas precipitaciones y falta de agua, como el del Norte Chico. Es la desertificación en forma, cuya postal podemos apreciar en la cordillera casi sin nieve en pleno invierno en Santiago. Que la Tierra soporte 1,5°C más de temperatura en 2040 -en sólo 20 años más- significa lo siguiente aterrizado en el caso chileno: consecuencias en una amplia gama de sectores como agricultura, silvicultura, salud, ecosistemas de distinto tipo.

Habrá cultivos que  ya no será  posible  mantener  donde hasta hoy se hace; todos los que dependen del agua en forma intensiva deberán ir trasladándose cada vez más al sur, algo que ya acontece, por ejemplo, con las viñas. Otros efectos, hoy en marcha, serán la disminución o desaparición de los glaciares, con pérdida de sus volúmenes y, en consecuencia, de los aportes hídricos en el caudal de los ríos. El agua será más escasa y cara, la generación de energía eléctrica, hoy en su mayor parte por centrales hidroeléctricas, deberá migrar a plantas solares o combustibles alternativos, por el menor nivel de los ríos. El clima será más crudo, con olas de calor que tendrán impacto en la salud de las personas.

La temática del fenómeno de cambio climático, sin duda, afectará al transporte terrestre, marítimo y aéreo, y es hoy cuando ya se debe comenzar a generar el debate que logre que los índices, al menos en el presente, no continúen en alza. El futuro, una vez más, está en manos de quienes componen el planeta y la cadena logística debe apuntar y prepararse para ello.

Fuente: Revista del Camionero

              Prensa Cámara Aduanera 

 

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