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Conflicto portuario gatilla salida de Raúl Celis de la presidencia de EPV

VALPARAÍSO. Directivo explicó que desde el Sistema de Empresas Públicas le pidieron la renuncia, debido a las diferencias insalvables en sus puntos de vista con el nivel central.

“Fue una renuncia que hace días se veía venir, por la diferencia de apreciación del conflicto, y en definitiva me fue solicitada y yo desde luego concordé con que no había ninguna alternativa”. Con estas palabras se refirió el presidente del directorio de la Empresa Portuaria de Valparaíso, Raúl Celis, a la abrupta salida de su cargo, motivada por el largo paro de los trabajadores portuarios eventuales, que finalmente llevó a que desde el Sistema de Empresas Públicas le pidieran telefónicamente su renuncia.

La razón, precisó Celis, “obedece a una diferencia con el nivel central respecto de las causas que motivaron el paro, que en realidad es un simple bloqueo; y la forma en que éste debía resolverse”.

Consultado sobre cuáles fueron esas diferencias en concreto, aclaró que “el Gobierno central sostiene que, básicamente, aquí ha existido un incumplimiento de las obligaciones emanadas de los contratos de concesión. Pienso que eso no es efectivo, pues lo que aquí ha habido son hechos fácilmente constatables, son peticiones derivadas de asambleas de trabajadores portuarios eventuales, peticiones fundadas en el bajo movimiento que tenía el puerto, como los propios trabajadores lo manifestaron. De manera que son dos causas completamente distintas”.

En ese contexto, añadió, “yo creía que la solución, por lo mismo, existiendo dos diagnósticos distintos, debía hacerse mediante una relación fluida con los concesionarios, y no invocando causales como las de incumplimiento de las obligaciones contractuales. La relación fluida con los concesionarios, en mi opinión, en el caso del Terminal 2 era más fácil de justificar, atendido que existió, en su momento, algún compromiso de pagar un bono especial por el otorgamiwento de la RCA del T2”.

Sin embargo, “en el caso de TPS era más difícil de justificar, pero sí creo que había algunas fórmulas que permitían llegar a algún acuerdo. Por ejemplo, el hecho de haberse instalado estas grúas, en fin, toda la incoroporación de nueva tecnología que había hecho perder algunos turnos portuarios, ameritaba una conversación con el concesionario, pero que fuera fluida, no una conversación sobre la base de imputar un incumplimiento de las obligaciones contractuales. Yo no estaba dispuesto a avalar esa tesis”, agregó Celis.

Quien asumirá como presidente de manera interina en EPV es Raimundo Cruzat, y entre quienes suenan para sucederlo est´+an Jaime Perry, Jorge Arancibia, Sergio Núñez y Mikel Uriarte.

Tras enterarse del hecho, el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, sostuvo que “el alejamiento de Raúl Celis expresa la crisis que la EPV viene arrastrando hace años. No tiene que ver sólo con la falta de manejo en este conflicto, cuyo principal responsable es la intransigencia del concesionario TPS, sino también con la incapacidad de la empresa para liderar un desarrollo portuario del siglo XXI. Si bien la señal de apertura de Barón fue positiva, la EPV desde administraciones anteriores no entrega ninguna garantía a la ciudad y al estado de seriedad en los temas de su incumbencia”.

Más de veinte días han pasado desde que se inició el conflicto portuario y hasta hoy Valparaíso no logra normalizar sus operaciones. Si bien TCVAL, el concesionario del Terminal Dos, logró llegar a un acuerdo con los trabajadores eventuales movilizados -lo que le ha permitido retomar sus funciones- en Terminal Pacífico Sur (TPS) la situación es distinta.

El operador del Terminal Uno y los trabajadores no han conseguido un entendimiento. Estos últimos acusan directamente a la empresa del grupo Von Appen de intransigente y de no querer sentarse a la mesa. En tanto, el operador advierte que se trata de un problema de orden público, de un bloqueo, por lo cual no ha querido participar de una mesa negociadora formal.

Todo esto, en medio de denuncias de agresiones mutuas entre trabajadores contratados de TPS y los integrantes del movimiento.

A eso se suman llamados al diálogo que no han surtido efecto, por lo cual hasta ahora no se ve en el horizonte próximo una salida al conflicto que el miércoles pasado alcanzó su punto más alto de violencia cuando a TPS arribó el primer portacontenedores desde el inicio de la crisis.

Ante ello, parlamentarios de la zona apuntan a las autoridades nacionales y locales, y en particular al rol de la EPV, y de su presidente Raúl Celis, en la búsqueda de una solución efectiva al problema.

“Creo que hay que destacar el acuerdo al que llegó TCVAL que es la empresa concesionaria del Terminal Dos o el Espigón, ellos pudieron después de un proceso de negociación sentarse en la mesa con los trabajadores y llegar a un acuerdo, y en virtud de eso en los últimos días el puerto de Valparaíso pudo garantizar la llegada de buques, entre ellos un crucero (arribaba en la madrugada de hoy) que de lo contrario se habría ido a San Antonio. En contraste, el otro concesionario que es TPS que con un alto grado de intransigencia no ha sido capaz de llegar a un acuerdo con sus trabajadores eventuales”, comentó Osvaldo Urrutia (UDI).

El diputado criticó la actitud del operador, afirmando que “está cosechando lo que ha sembrado (…) yo insto a TPS a seguir las mismas aguas que TCVAL y que pueda llegar pronto a un acuerdo con sus trabajadores para terminar lo antes posible con este conflicto que tanto daño nos está haciendo, sobre todo cuando estamos iniciando dos temporadas que son muy importantes para Valparaíso como es la temporada de frutas y la de los cruceros”.

Agregó que por ello es necesario una real competencia intraportuaria en Valparaíso, con dos terminales que puedan responder a las necesidades de la industria. “Los terminales portuarios deben competir, por eficiencia, por capacidad de gestión, por capacidad de negociar con sus trabajadores (…) ésta es una clara demostración de que Valparaíso no puede estar en las manos de un solo operador, por lo tanto el T2 tienen que construirse para que el puerto sea competitivo al igual que el T1”.

 

Fuente: Mercurio Valparaíso

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